La gran inoculación gaya de los mundos, adentra su espíritu en la tragedia y en su decadencia, portal al terror, morada de ciervos y monstruos de la discordia, avidez enterrada en el inhallable devenir de los abruptos barrancos soporíferos de este fiordo creador y solitario, que se sirve de sublimes odas entonadas, por ecos sonoros y desgraciados. |