Vi en los maceteros del patio
la humedad de tu visita.
No estuve para recibirte.
¡ Perdoname ! !
El cansancio me venció
aguardandó por tu llegada,
allá ,sentado, en el parque.
Pero mañana,te lo prometo,
de nuevo he de esperarte.
Como en cada amanecer,
antes que el sol,abrasador,
sequé mis labios al mediodía,
antes que enrojezca,tímido,
en el crepúsculo.
Antes que el calor de tus ojos
le empañe la cara a la luna.
De nuevo he de esperarte.
© Norberto Adrian Mondrik.
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