Te digo mi amante sin miedo a ensuciar tu amor; pues no eres quien ocupa mis momentos oscuros, ni el que llena con su tiempo lo que alguien mas olvido. Te llamo así pues en los pequeños espacios que damos a nuestro encuentro, entregamos el alma como si fuera el último momento. Te pertenezco, me perteneces; y todo esto trasciende por el tiempo, va mas aya de esa entrega carnal, de la unión de dos cuerpos, pues aun en la distancia, te digo amante, aunque aun no eres mi dueño.
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