Esa vez que mis ojos te encontraron,
transmitiste a mí pecho torbellinos,
y tus luceros claros me causaron,
estos fuertes temblores amorosos.
Bella, de peligrosa fermosura,
en hombres tu paso, suspiros deja.
Revuelo causas y también locura,
y en las damas; las envidias bermejas.
Quien de tus manos caricias tuviera,
oír el canto de tu voz susurrante.
Tu corazón, ser amo quien pudiera.
En mis manos sentir tu piel quemante,
ser dueño de tu amor...¡como quisiera!.
Amarte bajo luna y sol radiante.
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