Hermosa ninfa de los bosques
que pueblas mis fantasías,
mis sueños, mis pesadillas.
Te veo en una alfombra de helechos,
perfumada por una corona de flores.
Yo te idealizo, con todas las virtudes,
sin ningún defecto, sin manchas.
Eres para mí la imagen soñada,
anhelada y, tal vez, temida.
El marco que te rodea,
bucólico y pastoril,
me retrotrae a los orígenes,
a los principios de la humanidad,
a la ausencia de pasiones.
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