Cuando te decidas a escuchar,
mis penas brotarán.
Mis lágimas caerán,
y mis ojos cegarán.
No podrás nunca imaginar, el sufrimiento que pasé,
pues todo el odio que experimenté,
en gotas de cristal lo derramé.
Y ese líquido que recorría mis blancas mejillas,
dejaba en ellas marcas,
de transparentes caídas.
Dentro de ellas, un odio,una ira y un rencor,
cambiaron su color.
Un estigma quizás,
una extraña sensación,
la cual corrió por mi interior.
Mis penas ya no eran de cristal,
sino de un rojo sepulcral.
¿qué será?, me pregunté.
Mis ojos no dejaban de derramar,
aquel líquido que a mi cuerpo,
alimentaba sin cesar.
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