En mis ultimos atardeceres, el sol brilla hermosamente. La ultimas horas del dia me incitan a estar bajo su calor. El clima inospito, las heladas, las lluvias y el vacio inmenso de mi corazon, me llevan a contar los dias, me traen al relato inminente. Las uvas no saben dulces ni las frutillas ni las peras, ya las sandias no tienen encanto, los melones me miran acabados... ya no quedan frutas como las de antes. Una tarde de septiembre, plantamos sandia. Un pozo del tamaño de un puño, y diez semillas juntas... Las mejores sandias son las del alma. |