¿Para qué escribir?
Si luego al terminar, encontramos nuestras palabras,
plasmadas en el aire.
Enterradas en las entrañas de quien las lee.
Quien las posea, no necesita vomitarlas,
para anunciarlo.
Pero, despues de todo,
siguen siendo, las palabras,
cual dulce melodía,
en una sala llena de sordos.
Y nuestros escritos,
se entierran en el cementerio,
de los ciegos. |