Para ver el mundo en un grano de arena,
y sentir el paraíso en una rosa ensangrentada,
toma el infinito, pósalo en la palma de tu mano.
y luego, invita a la eternidad a tomarse un par de tazas de café.
Aquel que se aferra a una alegría
está haciendo esfumar,
la escencia de la vida.
Aquél que bese al amor,
cuando este cruza su camino,
Vivirá en el amanecer de la gloria,
y despertará pasiones nunca antes sentidas. |