Querida, querida mìa, mañana llegaras y tu dulce caricia a cientos repartiras, que serà de ellos?. Otro dìa vendras y con besos a miles daras.
Vomitas miedo, asqueroso miedo, ocasionas a tantos, pero muy escondidos estamos aquellos que cundimos paz por tu esperada visita.
Y que me dices del frio y amargo sabor de principio y por final el dulce nectar para el descanso eterno.
Hoy buscas nuestro encuentro, esperando a que tome decisiones incorrectas, hoy no, cuando perciba tu silueta con brazos extendidos me encontraras.
Miedo no tengo, alegrìa mucho menos, respeto por la senda que iremos. |