¡Moriré! -pensé-
tengo que morir a causa de esta locura.
¡Abigarrado drama, que me mantiene condenada!
Por entre la multitud, me persiguen fantasmas.
Escucho voces, escucho llantos.
Camino en círculos,
mas siempre vuelvo al lugar primitivo.
Mucha locura, mucho pecado,
más violencia, más horror.
Chorreantes cantidades de estos factores.
¡Déjame vivir del elixir de la demencia!
Entre tumultos, me persiguen mimos,
de mil y una formas reptantes,
me insinúan a la muerte segura.
Mi sangre se retuerce dentro de mí,
la escena me desnuda.
¡Tarde fue!, muy tarde ya.
La agudeza de mis sentidos,
me consumió entera.
Muchas horas, muchos minutos,
muchos días,
encerrada entre paredes blancas.
Sólo allí realmente comprendí
..
yo era el alimento de los mimos.
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