Ojalá me hubiera percatado antes
de que perderia
la cuenta de las veces
que he dejado de quererte
al tenerte delante.
Pero era tan dulce la mentira de tu boca,
y tanto jugué a imaginarte
y soñarte a mi manera,
que solo me quedó
la imagen rota de esta decepción,
de esa mirada que jamás me echaste,
que estaba en la parte del alma,
que supuestamente ocupan los deseos,
y que
como los sueños,
a veces,
se mezclan con la insípida realidad. |