Me cansé de hacer leña del árbol caido,
mi suspiro ya es solo,
la imagen de tu olvido.
Y le grite a tu sombra
y corrio despavorido,
el silencio que dejó tu cuerpo en mi cama,
..y ya no queda nada,
porque la única palabra que me negaba la libertad,
era tu nombre,
escrito por mi cuerpo
y borrado por tu odio,
recordandome que eras mi fiel grillete,
la carga y sobrecarga de todas mis mañanas,
el síndrome de estocolmo que me ataba a tu imagen,
la crueldad innegable de tu infame palabra.
Pero huyó tu espejismo
y ahora no queda nada,
que pueda recordarme,
que ayer fui solo tuya,
que en mi cuerpo no había ningún otro deseo,
que no fuese el de estar contigo cada día.
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