Entienden los buenos aficionados al flamenco
que para que los “duendes” acudan al
cuarto de los cabales y se identifiquen
con la reunión y su contenido,
tan importante como saber cantar es saber escuchar.
En otros órdenes de la vida,
en los que no es necesario saber cantar
nos empeñamos en no querer escuchar.
Hablar, hablar....y hablar.
Enduendao. 18-8-2005 |