Estas tardes de Abril son melancólicas,
Melancólicas y naranjas,
Como sangrantes y moribundas.
Luego se transforman como viejas mujeres en luto,
Grises e insipientes,
Ya marchitas las flores de lotto.
Las reducidas manadas de gaviotas errabundas,
Cruzan el firmamento a la hora señalada,
Circundan la obra del pintor,
Para hacer su escapada,
De nuevo otro día en el oeste perece,
De nuevo mañana en la alborada esperare,
Que por fin llegues, oh vida, oh muerte,
Pero que llegues con motivo de darme vida o de matarme.
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