Estabas en aquél mercado
expuesto como una vulgar
baratija.
Vendistes tu honor y tus
ideas, por dos sonrisas, una
mirada y unas palmaditas en
la espalda.
Mirate ahora, sólo queda
de ti un triste reflejo,
sólo eres la sombra de algo
que nunca llegó a existir,
te ganastes mi desprecio
y pasastes a ser nada
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