De alguna forma conseguiré hacerte entender que, por muy importante que seas para mí, nunca ocuparás mi lugar, y que éste siempre estará delante del tuyo. Incluso con el tiempo es posible que también logre que te des cuenta que, aún delante de ti y detrás de mí, entre los dos, hay más sitios ocupados por otros que no son tú ni soy yo. Y tal vez después descubras tú solo que, antes que el mío, hay colocados varios tronos. Algunos ocupados, otros no, pero todos reservados y, sintiéndolo mucho, ya te anticipo que ninguno lleva tu nombre. |