La carne que viste mi rostro,
se cansa de sostener esta sonrisa,
este deseo de verte y regalártela,
va muriendo con ella...
¿no ves que me consumes?
¿qué ya no soy más que un simple mendigo?
Arráncame estas ropas de bufón
de carnavales viejos
desgastados..
el tiempo no está para disfraces,
y tu me castigas a llevar puesto el mío.
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