¿Vale la pena intentar?
¿cuánto arriesgas?, ¿qué ganás?
Sabiendo las reglas del juego,
¿todavía querés jugar?
Te jugaste un sentimiento,
y no hay nada que ganar.
Con tu apuesta me divierto,
¿todavía querés jugar?
No es excusa, te lo advierto,
no te quiero lastimar.
Si lo que buscas no tengo,
¿por qué insistes en jugar?
¿Cuánto vale el sentimiento,
que pretendes encontrar,
arriesgando en un intento,
tu capacidad de amar?
¿Será esto amor sincero,
que aún tratándose de un juego,
y sin forma de ganar,
se mantiene la esperanza
de que algo va a cambiar?
Aunque quisiera no puedo,
no amaré a nadie más,
pues también perdi en un juego
mi capacidad de amar. |