Fuistes, eres y serás el teflón entre lo que me gusta y no me gusta sentir..
Sin querer tuve que aprender a compartirte mi habitación…
Ocupabas el espacio desperdiciado por otras o a veces por mí…
No quisiera que volvieras jamás…
Nuestros momentos juntos fueron agradables en toda la inmensidad del tiempo compartido. De todos, los mejores los pasé contigo… gracias por ello.
Soportastes cada gota de lágrima derramada por el alma y entendistes que cada razón tiene su razón…
No quiero volverte a sentir, pero sin embargo recuerdo con gratitud tu compañía…
Ahora has de estar con otro o talvés con otra, bueno o con quien te necesite… Cuídalos mejor de lo que me cuidastes a mí…
Dales calor, ternura y comprensión, cosas que sólo tú puedes darles…
Adiós Soledad…
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