Un iluminado meditaba sobre una alfombra roja en el desierto, sabedor de todas las respuestas, recibía multitud de visitantes cada día, y con un gesto o una simple palabra contestaba las miles de preguntas que le formulaban.
Un día recibió un emisario de su pueblo natal, quien le dijo;
-Iluminado vengo para traerte una noticia, la esposa que tanto amabas ha muerto en las últimas inundaciones que hemos padecido.
De repente en los ojos del iluminado apareció una lágrima.
El iluminado se hizo una pregunta, ¿por que lloro si al iluminarme se todas las respuestas y las soluciones a los problemas?,
Se levantó y entregó su alfombra roja a un niño que estaba a su lado jugando y sonriendo sin parar, y arrodillándose a sus pies le dijo; - Ilumíname maestro.
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