Desde que te conocí me dejaste desvelado, es decir sin vela – según mi nuevo diccionario -. Y como quedé sin vela me sumergí en la oscuridad, y como me sumergí en la oscuridad terminé ciego, y como terminé ciego solo pude tocarte, y como solo pude tocarte mis manos se volvieron escáner, y como mis manos se volvieron escáner, inauguré una fotocopiadora donde solo imprimo copias de tu cuerpo, y las puse en venta, cada una a un millón, para que nadie más las compre, solo yo. |