Me recuerdas a un pueblito viejo
que se quedó sin tren
y lo borraron del mapa
dejando el llano vacío
y la carretera desierta
como un tajo absurdo.
Me recuerdas a los montes quemados,
con sus negros cadáveres parados
como columnas caprichosas
que sostienen un cielo de humo,
sin pájaros.
Me recuerdas a la pérdida de la inocencia
abriendo la puerta al vacío,
como el estanque seco
con sus peces muertos.
Me recuerdas a una botella rota,
al timbre que no suena,
al cuchillo sin filo,
a la lamparita quemada,
al cuello de la camisa sin su blanco botón...
Me recuerdas...
A la ausencia.
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