Dudan sobre mi,
sobre la conciencia
aquellos que todavía
no me conocen
y el albergue se hace escaso
en nuestra rotulada
y perversa sociedad
de gente con derecho a todo,
ni que se crean los españoles,
los nuevos conquistadores
del siglo XX,
posiblemente ya no violadores
a simple vista,
pero, violadores de mente,
de trabajo pesado, abusadores
y administradores de nuestro dinero,
administradores de vidas ajenas
peleando por tener cada vez más
siendo esta plegaria y rosario
de nuiestros políticos,
d3 grand3s s3ñor3s
que se burlan de mí.
Y maldiciendo
me voy por la calle
en boca del obrero
pateando lo que pillo
y corro por los callejones
algo oscuros, desolados
veo la miseria de mi país,
que más quieren
tengo impotencia,
rabia y odio
hasta que por fin
me albergo
y me cobijo
en los corazones
de aquellos hombres
que con empeño,
valentía y nobleza
admiro,
por ejemplo
el editor
que permite que estas
pequeñas líneas
aparezcan en su texto
y con un beso
al fin me quedo dormida
contenta
felizmente.
LA CONCIENCIA |