Solo soy un cualquiera,
un quinqui en tu corazón,
que roba sensaciones disfrazadas de carne,
un cualquiera de nadie.
Solo soy,
el gato negro de este martes trece,
el que toca en la tuna del pueblo,
el niño de la sonrisa triste,
aquel que nunca crece,
calendario sin meses,
porque,
aquel que espera una mirada,
un gesto,
una complicidad que lo llene de aire,
vive siempre en invierno.
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