Cansado de llorar, cansado de ver como todo se marchaba sin fin,
Cansado de escuchar sermones sin dejar que mi voz intentara dar una explicación.
Me senté en el suelo y cerro los ojos para recordarte sin esa voz aguda que penetraba en mis oídos, esa voz aguda, cortante como el filo de un cuchillo que penetraba en mi desgarrándome y hundiéndome en la miseria más horrible del mundo.
Abriéndolos de nuevo y mirándote fijamente a los ojos te dije todo lo que tenia callado, te nombre mil veces sin dejar que me avasallaras ni una sola vez más.
Te dije gritando al cielo que te amaba.
|