Fue aquella una semana intensa
que pasó en medio de dolor y gozo,
pero tan rica de toda experiencia
que hizo conocer de mi vida un trozo.
En ansia viva crucé la distancia
que me alejó de este cálido nido,
y aunque allá nadé en abundancia,
mi refugio de años no lo olvido.
Corrí donde llegan los dulces recuerdos,
muy confiado y hasta con tinte de orgullo;
pero, en vano removí todos los casilleros
porque no se encontraba allí el tuyo,
Y aunque tu recuerdo mis pensamientos llenan,
y mis diarios desvelos tu atención despierta,
sabes bien que los sentimientos nada frenan,
y el alma sin muestra de amor nunca se aquieta.
Esta vez no pude contener mi pena y aflicción,
y al ver que no estaban tus noticias en la trama,
con todo bajo el brazo salí indiferente, sin emoción,
y crucé el mar del olvido con el remo de una lágrima.
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