Con la historia en una mano,
la ilusión en la bragueta
y el futuro en la heladera.
Con la voz hecha graffiti,
los silencios maniatados
y una idea en la picota.
Con la monja haciendo esquina,
los travestis con sotana
y el rabino en calzoncillos.
Con el hambre patentado,
con la sed en damajuanas
y la Biblia empetrolada.
Con gentíos solitarios,
con la luz de las tinieblas
y palomas en la pira.
Con amores sin herencia
y mordazas de palabras,
va la vida, blasfemando.
Va la muerte, bendiciendo.
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