Sueños no cumplidos, promesas perdidas, palabras vanas y llega la noche; inexorable, oscura y violenta. Se jacta de nuestro dolor, bebe en copa de plata la sangre de nuestras heridas, e incluso, en nuestro febril delirio nos confunde, nos tortura, y al despertar todo ha sido un sueño, un recuerdo, una anécdota intrascendental. |