Alcanzó a ver la conmoción y la furia en el rostro del muchacho, pero este no dijo nada, tomó la espada y caminó hacia las llamas, un humo azul recorrió su cuerpo. El chico se detuvo. El hombre alzó su cabeza, sonrió y después ya no supo nada.
Texto agregado el 13-09-2005, y leído por 31
visitantes. (5 votos)