Hay destellos desenvueltos en fragmentos de brisa,
hay destellos que convierten la porcelana del dia
en lluvias de tiza.
Hay siniestros destellos,
nocturnos y desolados destellos;
hay destellos en los azules frios del atardecer
y en la urdiembre de la espuma y la piedra.
Hay destellos que se tragan la ciudad
cuando entristece,
y otro efimero,
insustancial,
que exhala una sombra
cuando muere. |