como en todos los juegos comenzaron las sospechas, ese riachuelo y la picazón. ciertas dobles lecturas, los silencios amarillos la taquicardia
tu dulzura se vistió de nos cambiamos de casa, y nos volvimos pobres
cual arrepentido desertor,
tarareando
t a r a r e a n d o
que no
que lo otro
que te llamo Fiebre y paso por tu lado
no te veo
ni te huelo
que otras veces cruzo la vereda, y me restriego,
te sigo
invisible me acerco
y te escupo mi llanto seco
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