Déjame ser la dueña
de tus momentos tristes,
para borrarlos todos,
sin dejar cicatrices.
Permite que sea,
quien descubra tu alma
ser la mano que estrechas;
ser tu sombra, o tu almohada.
Misionera por ti,
ser tu rezo y tu espada.
Ser el momento dulce
de una entrega sagrada.
Sentirme tu dueña,
aunque no tenga nada
más, que simples recuerdos
y una historia olvidada...
Déjame descubrir
el rincón donde guardas,
tus mejores momentos.
!Ser tu angel de la guarda!
Disipar con mi risa
el borde de tu lágrima...
Defenderte del mundo,
como fiera enjaulada.
Permanecer en ti,
hasta que llegue el alba,
sin que nadie interrumpa
nuestra cita dorada.
Ser tu respiración,
tu suspiro y tu canto
la pluma con que escribes...
!El agua de tu vaso!
!Tu cadena, tu cruz,
tu rosario y tus santos!
La que en noches de luna,
temblando entre tus brazos,
me derrita de ganas de amarte ...
!Hasta el cansancio!
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