Mùsica y gemidos rebalzaban las ventanas del burdel. Un hombre con cara de santo festejaba el último día de soltería con una muchacha desnuda y voluptuosa:
-¿Y cuándo se casa, papito? -Preguntó ella con profesional picardía. El hombre se echó a reir.
-No me caso, mijita: me hago cura... |