Soledad, ocurre cuando buscamos imposibles o perfectos, sin conformarse con lo que la vida ofrece, sin resignarse a encontrar la otra mitad que llena a uno mismo.
Es triste ver pasar a los novios de la mano y plantearse si son cada uno de ellos lo que el otro necesita, si es su sueño, su otro yo, su mitad, o si tal vez renunciaron al sueño de un amor imaginado e ideal para intentar y por fin encontrar un ser equitativo y suficiente que llena el vacío milagrosamente.
Pero es aún más triste mirarme al espejo y saber que mi mitad no existe, mi reflejo llora por mi todo lo que yo quisiera poder, pues ya, oculta tras el velo de la superficial y simple alegría, tapando mis verdaderos antojos de amor, olvidé mi pena ahogada en el fondo de mi ser, recluida pero no muerta, creciendo hasta ahora que escribo por que llorar, lo he olvidado…
No hay peor castigo para la pena que no saber ahogarla en llanto. |