Sobre él reposaron
aquellos cuerpos sedientos.
Sobre él se besaron,
se abrazaron, se mezclaron...
Único testigo del eterno instante,
puertas abiertas del placer
de esos inagotables amantes.
Impregnado por el amor,
por vez primera conoció,
la embriaguez contagiada
de dos esencias en llamas.
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