Cuando regrese de este lugar,
te pondré dos alas para que nunca más te canses de volar.
Cuando vuelvas,
volverá a latir mi corazón olvidado en el trastero.
Y yo no volveré a llorar por tu espalda, por tu pelo, por tus manos metidas en los pantalones
Y ya no habrá más despedidas de globos de colores.
Cuando regreses,
entrarás sin llamar, no oiré tus pasos
porque caminarán en mi pecho.
¡Ay! Cuando vuelva a ver tu sonrisa derrumbar todas las paredes de mi mundo,
cuando vuelva la sonrisa de tus ojos. |