Aicnalubma
Una ambulancia pasa llevando mi cadáver.
No la sigo.
Aquí está mi puta,
tan gorda y bella como luz desparramada.
La camino, sin hacerle cosquillas.
Inmutable la muy frígida
y la ambulancia pasa rauda.
Deseo que llegue pronto a su destino,
no me gusta hacer esperar a la gente;
pero yo me alejo
con un cigarro de canela en la mano.
Es equinoccio de primavera.
Quizá me atropelló un camión cargado de desilusión.
O me disparó un suburbano proyecto de dolor.
Lo seguro es que voy a las fauces de la tierra.
En el norte es invierno.
Lanzo el pucho en honor a mi cuerpo
y sigo mi camino al limbo de asquerosa materia azul.
Uio uio uio,
la ambulancia despierta hasta a los muertos.
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