Es imposible el movimiento, dijo el filósofo enrojeciendo, lo que perciben nuestro sentidos es una mera ilusión, una vanidad de nuestra naturaleza pecaminosa. Acto seguido se propuso demostrar su tesis frente a los devotos discípulos. Un objeto puntiagudo silbaba por el aire, el hombre permaneció impasible, tenía una confianza absoluta en los razonamientos de su entendimiento, aún cuando la flecha penetró en su pecho, él en su mente estaba seguro de que no era nada, no existe el movimiento, recordó mientras se desvanecía.
Hay confusión acerca de como falleció Zenón de Elea, hay quienes afirman que murió intentando derrocar a un tirano, lo cierto es que en vida se opuso también a la posibilidad de que existiera el movimiento e inventó un método llamado “reducción por el absurdo”, que consistía en mostrar los absurdos a los que se llegarían si las hipótesis de sus rivales fueran correctas. |