Encolerizado tomo sus maletas, se dirigió a la puerta, desgarro algunas injurias a mi madre, que lo maldecía por insensato; él se desaliña el cabello como queriendo tomar calma de algún lado, azoto la puerta y simplemente no volvió jamás.
Así recuerdo ese día, así recuerdo a mi padre. Aquel que dejo a su familia, por buscar un sueño que en aquel tiempo nadie entendía, por seguir su pasión que nadie quería.
Y hoy estando aquí recopilando sus letras, escribiendo su esquela solo podré definirlo con cuatro palabras: Mi padre el poeta
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