La poesía popular lloró
la partida de uno de sus exponentes,
que por una calumnia indecente
como acosar a una alumna en un liceo
y ser esclavo de malos deseos,
a la cárcel fué a parar,
llegando al triste final
de su poética vida.
Adios, Tranca Castillo,
payador por excelencia,
hombre de alegre paciencia,
cantór y guitarrero,
Rancagua te vá a echar de menos,
porque aquel nueve de septiembre,
gente de mente enferma e inconsciente,
acallaron tu voz,
hasta siempre, maestro payador,
gran poeta amigo. |