Aquí tienen ustedes la inocencia,
pura y hermosa como Dios la creó;
aquí tienen ustedes la confluencia
de amor y de inspiración.
Esa niñita rosada y tersa
como las flores de mi jardín,
es la ternura, es la inocencia
y la esperanza del porvenir.
Esa niñita de trenzas rojas,
negras pupilas y suave voz,
en un consuelo en mis congojas,
es un orgullo de su creador.
Es el producto de un breve tiempo,
de sublime inspiración,
es consecuencia de estar contento
y dominado por la emoción.
Primavera inmortal,
ocaso de una vida,
inspiración perdida
que algún día volverá. |