Hoy, enhebrada entre unas melodías sin concluir, apareció una ráfaga de dulzura...no sé de qué lugar oriunda, no se si vino por mi. Cálida, dándome de ese abrigo que te colma los poros y hace que se te salga el alma por ellos.
Vino desde donde no sé,
pero se fué por donde se bien.
Me pidió antes de partir, que estuviese preparado la próxima visita. Que ella no es algo que pase todos los días. Pues bien, creo que aunque algo suceda una vez cada mil años, me puedo dar el lujo, de postergarle, de no mirarle, de ignorarle...hasta mil años mas tarde.
Sellada la visita, se deshenebra de entre mis notas y me ha dejado un milenio entero de melodías para preparar su próxima visita. |