Abre Señor tu corazón para recibir nuestra súplica,
abre tu corazón, para recibirnos,
danos tu fuerza y tu espíritu,
para enfrentar lo que nos queda del camino,
muéstranos el sendero correcto
para trabajar al servicio de los jóvenes
e iluminarlos con nuestra luz
para que sean ellos quienes puedan cambiar
de la sociedad y la familia
lo que nosotros no hemos podido,
a pesar de nuestro intento.
Abre Señor tus brazos para nosotros
para este grupo que te necesita y te busca,
acógenos en tu dulzura
cúbrenos con el manto de la paciencia,
has que surja en nosotros, más cariño
por quienes tanto lo necesitan
que brote nuestra alegría en la entrega,
sabiduría en nuestra palabra,
ternura en el abrazo, calidez en la mirada,
el amor renovado, día a día.
Abre Señor, tu corazón y tus brazos…
Pilef ©
21-10-05
A mi grupo de trabajo
“Jefes de departamento”
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