Una pregunta hace equilibrio en el borde de la noche,
vulnerable, hilvanada, insoslayable, urticante.
Como un ojal con hambre de botón,
desespera por abrochar una respuesta.
Las obsoletas tijeras del tiempo
ya no cortan horizontes.
Aburrido en su desértica circularidad,
el día reclama su punto final.
© Cristina Chaca |