A veces recuerdo que cuando era niña
solía imaginar que cambiaria el mundo,
después conforme fui creciendo descubrí
que nada podía hacer al respecto.
No podía cambiar mi país,
mucho menos el mundo entero
Después quise cambiar a mi familia,
a mis seres queridos más cercanos,
a mis maestros, vecinos.
También a mis amigos,
inclusive a mi pero
tampoco pude hacerlo.
Hoy me doy cuenta de que si tal vez
yo hubiese empezado por cambiar primero
tal vez mi familia hubiese cambiado,
o mejor aun si los hubiese aceptado tal cual son,
así habríamos podido cambiar el mundo.
¡Nuestro mundo!
|