Hoy es invierno, no existe un día de la semana.
Hoy lucho por mantenerme vigente, como imaginando que no hay francazo más doloroso que este, y para el siguiente no hay apuro.
No hay estado que me acoja como la soledad lo ha hecho entre sus piernas.
Sus piernas no tienen sabor, no tienen mirada.
No hay butaca más llena de ausencia que la de hoy, así la de antes, o la de después y la siguiente… no hay apuro.
Hoy es invierno, hace ya toda una temporada.
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