Llevas tu cuerpo herido,
cargas una pena turbia
que te humedece el alma.
Se entibia tu mirada
y se pierde en el vacío
para enterrar tu melancolía en el olvido.
Mueren en tu piel las cicatrices,
florece la esperanza y la vida.
Se esconde la pena en el horizonte azul
mientras la luna amiga abre su camino,
camino de plata que ilumina un sueño.
Sueño que vuela libre,
que cuelga en sus alas voces,
que gritan, que lloran, que cantan;
el ayer, el hoy, el mañana. |