Un hombre quería volar, lo había intentado una y otra vez, pero no lo había logrado...
Un día cualquiera caminando por el bosque, se encontró con un duende, quien gentilmente le concedió el poder de volar y desapareció espontáneamente.
El hombre ahora sabía que podía hacerlo, así que se fue al edificio más alto de su ciudad y ascendió hasta el último piso. Sin dudarlo se lanzó.
Fue entonces cuando comprendió que los duendes no existen...
Hericuento
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