- Este fue el último error que cometí por tú culpa… ¡por que mierda te hago caso!, pero se acabó, por las buenas o por las malas, sino te vas, te mato!!.
El silencio invadió la habitación, Pedro miró hacia abajo, el cuchillo había comenzado a hundir la carne de su estomago; intentó controlarse, pero no pudo parar de temblar. Tres golpes a la puerta interrumpen la calma, sobre la ventana se reflejan las luces del móvil policíaco… Pedro no emitía sonido, todo su cuerpo se tensó, una lágrima le recorre el borde de la nariz hasta posarse en la comisura de los labios, siguió el recorrido con la vista a través del espejo… seguía solo.
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